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6/3/11

Animales Endémicos BCS-IV

Entre la fauna nativa de la península de Baja California hay un pequeño mamífero que tiene una de las distribuciones más restringidas conocidas en el país, ya que parece limitarse a la diminuta península de “El Mogote”.
En ese lugar, una de las plantas predominantes es el “Ciruelo del Mogote” (Cyrtocarpa edulis), que ahí  cambia de la forma arbórea que presenta en áreas con mayor humedad, a una conformación arbustiva; en esas condiciones las plantas rara vez superan el metro de altura, y se agrupan en parches característicos como  se aprecia a continuación.
Estos arbustos son bastante densos, de tal forma que a su interior la temperatura es varios grados más baja que en el exterior, lo que proporciona un refugio a diversas especies, entre ellas la que nos ocupa.
Además del propio ciruelo, también se encuentran algunos pastos anuales, así como choyas y otros arbustos como el “lomboy” (Jatropha cinerea).
Con respecto al propio “Ratón del Mogote” podemos decir que, como la mayor parte de ese tipo de organismos, es mas bien pequeño, aunque bastante robusto. En los adultos la longitud del cuerpo varía de 7.5 cm a 9 cm. A eso debe agregarse el largo de la cola que es de 9 a 11 cm.
El color general del pelaje varía del gris al morado. Una característica notable de la especie  es que los ojos presentan una suerte de antifaz cuyo color es muy variable, encontrándose coloraciones tan diversas como el rosa, naranja y morado. Aparentemente esa parte del pelaje contribuye a disminuir el efecto del reflejo del sol sobre la arena, además de ser una barrera física muy eficiente cuando el viento arroja la arena sobre sus ojos.
Resulta interesante que estos organismos tienen hábitos diurnos, lo cual posiblemente sea consecuencia de que durante el día el factor temperatura obliga a la mayor parte de los otros organismos a mantenerse bajo resguardo, sin embargo es posible observar numerosas madrigueras, lo que les garantiza un refugio siempre cercano.
Las huellas de estos ratones indican claramente que presenta almohadillas que les protegen del calor que irradia de la arena, que puede superar los 50º C en el verano.
Por otro lado, es un decir popular que estos animales suelen seguir el rastro de las serpientes, lo cual parece protegerlos de las mismas, ya que es conocido que las víboras nunca vuelven sobre su propio rastro.
 El “Ratón del Mogote”  es un animal bastante escaso, además de que no es confiado. Por ello se requiere de considerable entrenamiento y mucha paciencia para lograr observarlo y hacer observaciones con validez para la ciencia.
De esa forma no sólo se ha podido comprobar que el dicho popular es cierto, sino que ha sido posible encontrar que es un organismo que tiende a defecar en el mismo sitio, lo que puede considerarse como una falla en su conducta, ya que lo hace vulnerable a sus depredadores. En la siguiente serie, se aprecia un ejemplar que se retira cautelosamente a hacer sus necesidades
El cuidadoso análisis de sus heces reveló que se alimentan predominantemente de brotes y “tunas” de choya, así como de detritus de “lomboy” y del ciruelo del monte. En temporada, también consumen ciruela del Mogote.
Aunque pasan buena parte del día alimentándose, es posible llegar a observarlos correteando, aparentemente en labores de reconocimiento y vigilancia, aunque se ha llegado a suponer que también denota cierto carácter territorial.
En una próxima entrega se aportará información adicional sobre la biología y ecología de esta especie.
Cabe decir que la identidad taxonómica de estos organismos será establecida por Mariana en cuanto ella pueda abordar tan trascendental empresa. Al respecto es importante destacar que la especie está protegida por las leyes mexicanas, lo que hace sumamente difícil obtener material para la debida descripción.

RRS

23/6/09

"El Mogote"-I


La parte antigua de la Ciudad de La Paz está delimitada, por su costado oeste y en un arco que se extiende hasta su lado norte, por un cuerpo de agua que es conocido como "Ensenada de La Paz".

La parte Norte-Noroeste de "La Ensenada" esta delimitada por una península que mide aproximadamente 10.5 km. de largo, es conocida como "El Mogote" (Ver ilustración hasta abajo).

Acerca de "El Mogote" se pueden contar muchas cosas, algunas feas y otras bonitas, pero de momento me concentraré en un aspecto de su geografía. Su parte más estrecha, su "cintura". Indudablemente forma parte de las cosas bonitas.

Ahí hay dunas. No es una extensión muy grande. He calculado que, si acaso, serán unas cinco hectáreas. Pero son dunas, están bien cerquita y, viendo hacia el norte, se encuentra un paisaje muy bello. La Bahía de La Paz y el Golfo de California.

Total, el otro día me fui para allá y tomé, entre otras, las fotos que ahora les presento.

En realidad tomé pocas fotografías de las dunas, la de arriba es la mejor. Y es que llegaron otras personas y se pusieron a corretear y trepar. La verdad es que no me gustaron las dunas con sus huellas.

Lo bueno es que empezó a soplar el viento, así que se fueron. Y es que, la verdad, la arena puede ser muy desagradable cuando se te viene a esa velocidad. Las dos fotografías que siguen no están ni fuera de foco o movidas, esa percepción se debe a que la arena se está moviendo. En la segunda se aprecian los granos de arena "volando".

Andando por ahí, pude obtener un par de fotografías de dos de los animales que habitan en esa zona. El primero es el "Babisuri de las Dunas" (para los del altiplano, viene siendo el cacomixtle); es una subespecie de distribución muy restringida que, como se aprecia, es capaz de resistir el azote de la arena sin inmutarse.

El otro fue el "Búho Paquistaní" que, evidentemente, es una especie exótica (introducida). De ella se dice que, a diferencia de otras aves con las que está emparentada, es capaz de cazar de día. Aquí, en esta zona, ha desarrollado una particularidad impresionante. Como pueden apreciar lleva a su cría en su seno. De esa forma la protege de la intemperie, de depredadores y, a la vez, le enseña sus técnicas de caza.

Pero la vida siempre quiere extenderse y enseñorearse de cuantos espacios pueda, y es así como hace uno y otro intento por invadir y colonizar las dunas. Viene a ser uno de tantos ejemplos de lo que es la dialéctica en su expresión natural.

Y ya, casi para acabar, aquí les presento a uno de esos "invasores", de los que viven en esa transición entre la hostilidad absoluta de la resequedad, el viento y la violencia arenosa, y la tenue protección que puede dar una vegetación exigua ¿Lo ven?

Ahora sí, nomás para que se ubiquen. Ésta es la imagen que tomé del "Google Earth". Ahí aparece tanto la ciudad, como "El Mogote", y el lugar en que están las dunas.

Bueno, espero que alguna de las fotos les haya gustado.

RRS

7/1/09

Gravedad o ...


EL CERRO RENCOROSO Y LAS PITAYAS DOBLEGADAS.

Una vez andaba trepando por el monte cuando, de la nada, surgió un animalito del matorral xerófito.

Había oído hablar de ella en algunas rancherías. Era la ardilla cola roja, de la cual no se sabe si está en peligro de extinción o únicamente ha existido siempre un ejemplar que jamás ha muerto; lo cierto es que más escasa no puede ser.

Me habían dicho que hablaba, pero yo nunca les creí o, en todo caso, suponía que hablaría alguna de las variantes de las lenguas indígenas ya desaparecidas, fuese el pericú, guaycura o cochimí. En otras palabras, no se le entendería nada.

Por ello me sorprendió que me empezase a hablar en español aunque, a fin de cuentas, no sé por qué. Una cosa es que esté casi extinta y otra que sea taruga. Su español es curioso, como antiguo. Supongo que empezó a aprenderlo hace poco más de trescientos años, cuando los españoles lograron asentarse en la península.

Total, la ardilla me dijo: 

- ¡Detente! ¿Sabes lo que estás haciendo?

- Pus subiendo, le contesté.

- ¡Eres un ignorante! Párate y te cuento.

Y pues como hacía calor y había una sombrita sabrosa, acepté.

Lo que me dijo es que andaba yo en las faldas del “Cerro Rencoroso”, y que desde hacía miles de años ese cerro se había dedicado a hacerle la vida imposible a las pitayas.

Entonces yo le pregunté: ¿Cómo les hace la vida imposible? Y, además ¿qué tengo yo que ver con las pitayas, si soy persona?

Ante esto la descarada me contestó: ¿Te bañaste o eres punk? ¿Te viste en el espejo antes de venir? ¡Viejo menso, pareces pitaya!- me dijo- y pus no, no me había bañado ¿para qué, si iba a sudar trepando el monte?

Total. Me platicó que en la punta del “Cerro Rencoroso” había una Pitaya bien soberbia, que se la pasaba haciéndole burla, diciéndole que ella era más alta que “Él”, que de ahí arribita todo se veía más chiro, y así.

En venganza el "Cerro Rencoroso" hacía que todos sus descendientes y parientes se doblegasen ante "Él".

Yo le dije que yo tenía que ver eso pero, sobre todo, fotografiarlo, ya que si no nadie me iba a creer. Así que le pregunté si no me podía ayudar.

Ella me dijo que había un sendero secreto por el que era posible subir sin hacerle cosquillas al monte, pero que yo debía conducirme con cuidado, porque si lo hacía con mi habitual torpeza (¿?) y hacía que las piedras cayeran rodando, me quedaría jorobado como las pitayas.

Obviamente le dije: ¡Vamos pues! Y nos lanzamos. Estas son las fotografías:

Ya yendo hacia arriba se me hizo evidente que la maldición era selectiva. Como se ve en la foto previa, las biznagas hacen ahí lo que se les pega la gana. Por otro lado, en la cima, los cardones se erguían como acostumbran. Lo que pasa es que ambos son silenciosos.

Me comentó también que, a las que se atrevían a tratar de crecer, los fulminaba con ayuda de su amigo el “Rayo” o, ya de plano, y pese a poner en riesgo su propia integridad, provocaba un deslave.

Cuando empezábamos a bajar se me ocurrió decirle: 

- ¡Híjole ardillita! De veras lo que es ser ignorante y no saber de la “Gravedad”.

Me lanzó una mirada que jamás olvidaré, y me dijo:

- ¿Crees que no sé que la gravedad es directamente proporcional al producto de las masas e inversamente proporcional al cuadrado de la distancia? ¿Crees que no sé que es esa fuerza la que provoca que las cosas caigan? Chale. De veras que los humanos son soberbios.

Me quedé estupefacto.

Se fue, airada, dejándome ahí arriba.

Yo me bajé, despacito, cuidando de no hacer rodar ninguna piedra.

Y ya.

RRS


2/8/08

Animales Endémicos BCS-III


Muchos han oído de:

"El León de la Sabana"
"El León de la Selva"
"El León de la India"
"El León de Montaña"

En fin.

Hay un montonal de tipos de leones. Sobre todo en los equipos deportivos.

Pero nadie les ha hablado de los "Leones de Playa". 

O, al menos, eso creo.

Yo tuve la oportunidad de verlo en la "Ensenada Blanca", de la cuál ya he presentado fotos.

Es uno de los tantos animales miméticos de BCS.  Permanece aquí, perfectamente imperceptible, desde poco después de que concluyó el último periodo glaciar. Sí. Evolucionó rápido.

Cuando se extinguieron aquellas presas que le fueron normales a sus ancestros (Mammut americanum y cosas por el estilo), perdieron los dientes y redujeron su tamaño. Además se hicieron "playeros".

Son leones de escasa movilidad, cazan al acecho y son chimuelos.

En realidad decir que cazan al acecho es excesivo, emboscada también parece inadecuado.

Quizás lo mejor sea decir que se sustentan en el engaño. Permanecen quietos largos periodos de tiempo, hasta que un ave se aventura a tratar de anidar en sus fauces.

Obviamente no lo cuenta (el ave; bueno, el león tampoco porque no saben hablar). 

Y así se la llevan.

Dicen algunos lugareños que puede llegar a robar la comida de los turistas, ya que su lengua es larga y suelen confundirlos con trozos secos de vegetación (a los leones de playa), por lo que acampan en sus cercanías. De ahí amarran los toldos y tiendas de campaña, pues.

Hay una leyenda negra de que devoran mascotas, pero no está confirmada. 

Otro relato se refiere a que, a los turistas que están "en estado inconveniente", los rasguñan e incluso les han llegado a arrancar cachos de pompa. Pero tampoco se ha confirmado. Además, ¿quién les va a creer (a los turistas), pues? 

Una cosa es cierta, cuando se ven en peligro son capaces de rodar sobre si mismos, hacia el mar, y se alejan flotando. De esa forma arriban a nuevos lugares, colonizándolos.

Poco se sabe de su estilo reproductivo. Hay quienes consideran que la población está compuesta exclusivamente por hembras partenogenéticas; sin embargo un pescador me jura que los vio reproduciéndose telepáticamente. 

Nunca pudo explicarme el como pudo ver eso.

En fin, aquí la foto pa' que no digan que fue puro engaño. Fue tomada con telefoto de 500 mm. Es decir, de bien lejos.

No vaya a ser la de malas.

Tengan cuidado, y no confundan con imitaciones.

Tan tan

RRS

PD. Mariana. Ya sabes. Por favor, si tienes tiempo, ayúdame a asignarle nombre científico.

26/7/08

Xerófilo en el DF VII. Reminiscencias. Endemismo en el DF


Para iniciar el capítulo es indispensable proporcionar algunos antecedentes.

De pequeño mi familia detectó que yo padecía de estrabismo.

Un parche y varios años de paciencia fueron la solución.

Al menos eso creyeron mis padres y el oculista.

En realidad, en "Mi Realidad", el estrabismo pasó a ser voluntario.

De ser derecha-izquierda se volvió, simplemente, camaleónico.

Ciento ochenta grados pa'llá y 180 grados pa'ca.

Bueno, forzadito libro los 210º del derecho y 215º en el zurdo. Para simular uso lentes oscuros.

Casi nadie lo nota. Soy discreto.

Así es como empieza esta historia.

Total, iba yo caminando, bien tranquilito, buscando la senda del saber en la banqueta, cuando:

Sí, ahí estaba, uno de los animales endémicos creídos extintos. El famoso "Gato con Bufanda".

Su agilidad es proverbial, al menos eso me habían dicho mis amigos "Coyoacanenses". Trepa y sube sin parar. Imposible de ubicar. "Banquetea" y "Bardea" como chivo loco. Iren si no.

Merced a mis ojos camaleónicos, mis insólitos reflejos, y mi súper potente cámara, pude realizar las siguientes tomas. Sí. Así. De "flashazo".


Total. Se andaba acostumbrando a mí, el canijo. Era un gato "zurdo", una de las variedades.

En eso, él y yo percibimos la presencia de algo .... extraño.

Él huyó. Yo permanecí quieto, a la espera, y activé mis ojos estrábicos.

¡¡¡Vean lo que logré captar!!!
¡¡¡Nada más y nada menos que la famosa "Cabeza sin Coyote"!!!

Principal depredador, para los que no sabían, del "Gato con Bufanda".



RRS

4/7/08

Animales Endémicos BCS-II


Es casi seguro que no faltará alguien que, en relación al capítulo que antecede, se pregunté cosas como:

- ¿Qué onda con los pajaritos de abajo de la "Complacencia Chafa"?
- ¿Por qué no se habla de ello? También están rete entretenidos, bien en su rollo.
- Y así sucesivamente.

Ubiquémonos. Estamos en la Ensenada Blanca, al sur de Loreto, en el Golfo de California. Aguas limpias y calmas, con la marea bajando. El paisaje general es el que ahora se ilustra.

La "Complacencia Chafa I" fue captada justo enfrente de esta toma, no en la isla, sino en la porción que está ligada a la península.

Arriba vemos la vista general del estacionamiento pa' pelícanos, que se vincula claramente con la primera fotografía de la serie "Chafa I". Nótese que, abajo a la izquierda, se encuentra la protagonista del capítulo: "La Gaviota Bombardera".

Sobre "La Gaviota Bombardera" se cuentan bien hartas historias. La más aceptada es que es, en realidad, la forma silvestre de un animal domesticado. 

Dicen los decires que "La Gaviota Bombardera" fue utilizada en los combates de las tribus nativas de por acá, principalmente en épocas de calor. 

Ustedes se preguntarán ¿por qué? 

Bien, es tanto el sopor acá, que los indígenas, nada tarugos, adiestraron a estas aves con el fin de que bajaran a tomar una piedra de su mano, y la dejaran caer sobre la chómpira del enemigo. Sabios ellos ¿pa' qué andar a las correteadas y flechazos a mugres 40º?

Dicen los decires que al final del día los contendientes se reunían y se contaban los chichones (los bultos que surgen con un golpe, no sean simples, no me refiero a los pechos, vean el DRAE, punta de ignorantes). En fin, el que tenía más bolas (chichones, no sean malpensados, de veras, punta de plebes) era el que perdía, y se llevaba todas las almejas.

 ¿Quihubo? Esa sí son guerritas chidas ¿no? (Sí, está bien escrito, el que perdía se llevaba las almejas). 

La lógica intrínseca de esto es que no era permisible extinguir al rival ni lastimarlo en exceso porque si no ¿con quién guerrear? ¿con quién echar pachanga, pues? 

Como ven, en esos bellos tiempos, acá, todo era cotorreo.

En fin, pasamos a ilustrar lo que ha ocurrido con estos organismos una vez que se volvieron silvestres como consecuencia de la desaparición de aquellos que los cuidaron y alimentaron.

Ahora, en lugar de rocas, atrapan almejas. Vuelan con ellas hacia lo alto, y las dejan caer.


Aprendieron solitas que eso es comida, así que bajan y se la zampan. Iren si no.

Variedad arenosa de "La Gaviota Bombardera".


Variedad rocosa de la misma especie. La segunda es en actitud gañán, totalmente silvestre, pues.

Cuídese de ellas, algunas, por puro hábito, siguen tratando de atinar a las chómpiras de los turistas.

¡Ojo! ¡Mucho Ojo! ¡Confíen en el gavilán más cercano! 

No acierto a entender si, los domesticados, tenían la capacidad de calcular la dureza de las chómpiras enemigas. Tampoco quedó registrado el cómo reconocían los amigos de los enemigos, aunque hay la teoría de que se rapaban y se teñían la chómpira de diferentes colores. Cortesías guerreras, supongo.

En fin, son incógnitas que, definitivamente, sólo podrán ser aclaradas en este su espacio. Así que no se distraigan. Habrá más registros de especies y variedades endémicas.

Nomás pa' que vean de que vuelo era la pedrada, presentamos esta última ilustración.

También se habla de "La Gaviota Mensajera", pero la neta eso sí está bien inverosímil 

¿A quién se le ocurre pues, que una gaviota, con todas sus adaptaciones, pudiese llevar un paquetito a un lugar vecino? 

Me cae que eso si me da harto coraje. Que quieran jugar con la credulidad de nosotros.

Tan tan

RRS