4/5/12

25/3/12

Meyibén


Los indígenas Cochimí dividían el año en bimestres, más que en estaciones. Según Miguel del Barco, misionero jesuita que vivió en la península por 30 años en el siglo XVIII, la correspondiente a la segunda mitad de febrero, y hasta mediados de abril, era llamada “Meyibén”. Es la temporada previa a la época más seca del año.

Me parece que en las fotografías, tomadas hace una semana, se puede apreciar lo extraordinariamente reseco que se va poniendo el entorno, pero también el efecto de la humedad que se preserva en algunas cañadas, particularmente aquellas en las que hay afloración de manantiales minúsculos. Sin embargo, aún en zonas alejadas de esos lugares, puede apreciarse la vitalidad de la vegetación xerófila.

No he encontrado el nombre de la cañada, pero va a un costado de un camino de terracería que une dos antiguos pueblos mineros, uno es “El Rosario”, y el otro “San Antonio”.

Para empezar una vista del palmar que se desarrolla en los puntos en que el agua está más cerca de la superficie.


Según yo, la palmera dominante es la que acá llaman "Palma Colorada" o "Palma de Tlaco" (Erythea brandegeei), me gustan por esbeltas y por ser tan altas.

Aquí les presento otras fotos de cuando íbamos bajando y ya estando abajo. Los árboles que se ven son de mango; yo pensaba que eran mangos "silvestres" (es decir, que habían crecido porque alguien había tirado un hueso por ahí), pero la amiga que me acompañaba, y otro cuate que conoce el lugar me dicen que son un huerto.




Si vuelven a ver la primera foto, se darán cuenta de que estar abajo es algo un poco alucinante, ya que en el lecho no hay cactáceas, y llega a haber un dosel vegetal bastante denso. Con decirles que hasta hay plantas trepadoras tipo lianas. Lo que no nos sorprendió tanto fue encontrar pequeñas represas que propician que el agua se retenga en el manto freático, la cual es conducida a través de mangueras de una extensión considerable, por pura gravedad, hasta los ranchos. Miren si no me creen.



Ahora viene una foto de la floración de un mango. A mi amiga le llamó mucho la atención lo sanos que se veían los árboles, que son tan frondosos que tomarles fotografías resulta bastante difícil.


Y ahora un par de habitantes de las penumbras, primero una libélula, y luego una "mulita" (hormiga solitaria que pica bien fuerte).



Cuando volvimos a subir, nos fuimos encontrando nuevamente con la vegetación característica. Primero un colorín de los de acá, también llamado "Corcho" o "Chilicote" (Erythrina flabelliformis).


También vimos un nopal que estaba "echando" pencas nuevas, lo cual me sorprendió mucho, ya que hace meses que no llueve. Miren como se aprecia que los primordios de hojas se transformarán en espinas.


También nos encontramos cardones con fruto, que muy posiblemente eran parte básica de la dieta de los huchití y otros grupos de la zona en esta temporada. La pulpa tiene buen sabor, aunque no es tan abundante como las de las pitayas. Aparentemente el fruto era usado también como peine, de ahí su nombre científico (Pachycereus pecten-aboriginum).


Y sólo por si se ofrece, y porque a mí me gusto mucho, aquí les dejo otra toma del palmar desde lo alto.


Seguimos camino y nos metimos por otra cañada. Después supimos que esa nos llevaba al Rancho "Las Flores", como podrán ver, utiliza parcialmente una construcción que nos dijeron que contaba con más de 300 años. Dudo que sea tan vieja, pero si me creo que fuese del siglo XIX.






Y aquí otra muestra de las cosas que se ven en esos microambientes. Un par de pitayas creciendo sobre el tronco de un mezquite. La verdad es que con el tiempo y tanta paseada ya lo he visto muchas veces en varios lugares, pero también es cierto que no deja de maravillarme su vitalidad y ganas de medrar en cualquier circunstancia.


Ya para acabar, y para que no vayan a decir que eso del distrito minero es pura invención mía, aquí les dejo tres fotos, la primera es el socavón o respiradero de una mina (de lo más peligroso, ya que está a ras del suelo, sin señalamientos y cae casi en vertical). Luego está un avispero que está ahí, como de guardián. Por último es la foto de la chimenea de uno de los varios "beneficios" que hay en la zona. Ya luego les pondré otras fotos más explicativas y lucidoras.




Espero que el paseo les haya gustado.

RRS

29/2/12

29/1/12

Arroyo "La Huerta" - I


Desde hace varios meses me ha dado por ir a comprar queso fresco a un caserío que está a poco más de 15 Km de La Paz, el lugar se llama “La Huerta”.
Es un lugar de paso para lugares a los que suelo ir. El caso es que en una ocasión pude ver por primera vez el cementerio del lugar, que me llamó bastante la atención por tener algunas tumbas relativamente antiguas, y empecé a averiguar más sobre el sitio.
Coincidentemente, un compañero de trabajo, al ver las fotos que solemos tomar, nos comentó las señas de un lugar “de los que a nosotros nos gustan”, y que parecía coincidir con las de “La Huerta”, así que me puse a “ver” en el Google Earth.
Y me encontré con que el lugar tiene más atractivos de los que parece al pasar al lado de la carretera. Por eso le pregunté a los de la familia que vende los quesos sobre lo que yo había visto en las fotos de satélite, y el señor me indicó una forma sencilla de recorrer parte de lo que había alcanzado a apreciar.
Así, me sugirió estacionarme en el cauce de un arroyo que cruza la carretera, y que se llama justamente “Arroyo La Huerta”, ya ahí uno decide si se va cauce arriba o cauce abajo. En esa ocasión decidí ir hacia abajo.
Hay una cuestión adicional, de carácter histórico. El caserío se encuentra sobre una carretera secundaria, pero ese tramo corresponde a lo que fue el antiguo “Camino Real”, específicamente en el tramo que iba de la Misión de Santiago a la Misión de La Paz. Y es que en realidad la actual carretera transpeninsular sólo en algunas partes sigue el trazo de lo que se denominó “La Ruta de las Misiones”. Y es por eso que en ocasiones es más interesante conocer los caminos secundarios.
Las fotos que hoy les presento son las de mi primera visita, se encuentran en la secuencia en que las tomé. Había llovido un par de días antes así que, aunque el cauce ya estaba nuevamente seco, se apreciaba el verdor de algunas plantas. Entre la ida y la vuelta caminé menos de un kilómetro, creo que no estuve ahí más de una hora.
Espero que alguna de las fotografías les guste.












RRS

1/1/12

"Ejotón", "Ojotón" o "Palo Fierro".


Esos son los nombres vulgares de una planta cuyo nombre científico es Pithecellobium confine. Supongo que lo de "ejotón" debe venirle por tener alguna similitud con los ejotes, y que "ojotón" se deriva del primero.

Siempre había querido conocerla, ya que con su madera los indígenas de Sonora hacen artesanías muy bonitas; sin embargo ahora me encuentro con que hay otras dos plantas en la península que reciben el nombre de “Palo Fierro” o “Palo Hierro”. Una es Olneya tesota, también conocida como “Tesota” o “Uña de gato”, y la otra es Prosopis palmeri, que es uno de los varios “Mesquites” que hay por acá. Todas ellas son leguminosas, es decir, producen vainas.

En realidad, si se ponen a ver bien las fotos, se darán cuenta de que cometí el error de no fotografiar la planta, sólo tomé fotos de las vainas, y es que están bien curiosas, ya que son leñosas, esa misma característica les da un poco el aspecto de ser capullos.

Por otro lado, leí que sus semillas se usan para adulterar el café y el chocolate, y que si se sumerge la vaina en agua se produce un líquido marrón que puede usarse como tinta. La vaina mide según las semillas que contenga, calculo que la más chica sería como de 6-7 centímetros, y las grandes de unos doce. Por cierto, a planta es pariente cercana del guamúchil, ya que son del mismo género.

Como nada más tengo estas fotos, pues luego tendré que regresar a fotografiar las flores y la vaina tierna. Entiendo que la planta florece entre marzo  y abril, así que iré a buscarla para tomarle fotos. También quiero recoger semillas para sembrarlas, el arbusto es chaparro y espinoso, pero me parece que podría ser atractivo ya que su follaje es denso.

Como en muchos otros casos, es un recurso que se está agotando, por el uso que se le da a su madera. Encontramos los arbustos en la ladera del cauce de un arroyo, en una parte más bien alta.

Ahora ya van las fotos.





Espero que alguna les haya gustado, o al menos causado extrañeza al igual que a mí.

Feliz año a todos.

RRS

9/12/11

Biznagita.Cochemiea poselgeri


Desde que empecé a tomar fotografías de la vegetación de la península de Baja California, uno de mis gustos principales es el de encontrar cactáceas silvestres que tengan flor. Es algo así como tratar de llenar un álbum de estampas.

Encontrar los cactos con flor es más raro de lo que puede parecer, lo que tiene varias causas, como son lo restringido de la época de floración, lo disperso de las plantas, lo recóndito de su hábitat e, incluso, la hora en la cual se “abre” la flor. Supongo que hay más, pero ahorita son las que se me ocurren.

Y es ahí donde caigo en la cuenta de que después de cinco años de andar buscando esos “premios”, en realidad son pocas las especies que he logrado fotografiar en ese estado.

Déjenme decirles que, además, la flor es de particular importancia para los biólogos, ya que no es raro que sin ella la planta sea difícil o imposible de identificar, lo que en nuestro caso puede dificultar ponerse a platicar sobre ella y, en otros realmente serios, hacer un estudio adecuado.

Por ejemplo, para la planta que ahora les presento, ahora puedo decirles que se trata de cactos que normalmente son polinizados por colibríes, lo que no podría platicar sin saber el género al que pertenecen; también puedo decirles que el género es dedicado a los Cochimís, que es uno de los grupos indígenas que habitó la península en el pasado (ahora inexistente en Baja California Sur, aunque aún hay un grupo aislado en el estado de Baja California).

Así que me da gusto presentarles esta cactácea (Cochemiea poselgeri) que recién me encontré en los últimos días. Las fotos con las flores son del sábado 26 de noviembre, y las de los frutos del día 3 de diciembre.

Fueron tomadas en las partes altas del cauce de un arroyo que se llama “La Huerta”, y si pude tomarlas fue porque me “perdí” cuando regresaba hacia el carro. Sin embargo ese no fue el único incidente afortunado. Revisando información sobre esta cactácea me encontré con que normalmente florea en julio y agosto, es decir, en los tiempos en que los ciclones suelen llegar al sur de la península. Sin embargo este año nuevamente no llegó ni se “acercó” ningún ciclón, lo que volvió a tener como consecuencia un año bastante seco en la península.

Así que supongo que estas plantas están aprovechando las escasas lluvias de otoño que se han presentado; lo difícil ahora es conocer sobre las expectativas de germinar y prosperar que tendrán sus semillas.

Bueno, basta de botánica y ecología, ahora van las fotos; sin embargo quiero decir que las de las flores desmerecen bastante de su aspecto real, ya que fueron tomadas con una cámara analógica que tenía un rollo viejo, y al transferirlas a formato digital perdieron la escasa calidad de los originales.

Ahora si van las fotos.







En fin, espero que alguna haya sido de su agrado.


RRS

12/11/11

Mala Mujer


Después de tantísimo tiempo, por fin logro encontrar un hueco para volver a escribir por aquí. Lo malo es que la ausencia continuará, ya que por motivos de trabajo tuve que asistir a un “Taller de Planeación Estratégica” y debo continuar con el trabajo que se derivó de ello.
De cualquier forma, y casi como terapia, me las he ingeniado para salir al campo varias veces en las últimas  semanas; así que no puedo quejarme. Me ha estado acompañando una amiga a la que también le gusta la fotografía y eso, como ya he dicho antes, es como tener cuatro ojos; es decir, se ven más cosas.
Las fotos que les presento hoy son de una planta que se llama “Mala Mujer” o “Caribe”; es un nombre común cargado de prejuicios, ya que es una planta urticante. Su nombre científico es Cnidoscolus angustidens, las que yo he visto son más bien chaparras, poco más de medio metro, pero según leo llegan a medir poco más de un metro. 
Las muy canijas tienen esos pelos sobre las hojas, tallos y fruto que se aprecian en las fotos. En la base de los pelos se puede observar una pequeña glándula blanca, que es la que produce la sustancia urticante. Sin embargo hay algo muy curioso. El fruto, que es una “cápsula”, contiene semillas comestibles, ya sean crudas o tostadas.
En la primera foto pueden apreciar la “geometría” de la planta. La forma en que parece estar escudándose en todas direcciones, las siguientes son detalles de las hojas. Todas esas las tomé en julio. Las plantas estaban rozagantes y algunas empezaban a florear. 
 Ahora viene una de la cápsula, la tomé a mediados de septiembre. Como ven la cápsula aún estaba verde, apenas empezaban a madurar.
  Para mediados de octubre, la mayor parte de las plantas ya estaban mustias, muriéndose. Por torpe no les tomé fotos, ni modo, tendrán que creerme. Pero sí tengo unas fotos de finales de octubre. Para mí lo más llamativo es la reducción de sus defensas, en número y tamaño, lo que supongo las va dejando indefensas.
Me parece un buen ejemplo de lo que es una planta anual. Ahora las semillas entrarán en latencia, y posiblemente germinen hasta el año que entra.
Más allá de que se trata de una planta que se pudiera considerar “desagradable”, lo cierto es que su diseño tiene una gran belleza. Por otro lado, lo de ser urticante no es más un medio químico de defensa que en realidad es bastante común en la naturaleza.
Espero que cuando menos alguna de las fotos les haya gustado.

Saludos a todos.
RRS