27/6/10

Biznagas VI

Ya se me había olvidado que aún tengo fotografías de biznagas que no he presentado. Corresponden a la etapa final de la floración, cuando las flores ya han sido fertilizadas y se cierran para dar lugar a los frutos.

Sin embargo, antes de presentarlas, déjenme decirles que en el capítulo V (20/02/10) Mariana hizo un comentario en el que mencionó la existencia de los “nectarios” y su asociación con las hormigas. También dijo que ella ha observado biznagas llenas de hormigas, aunque no tuvieran flores.

Total, me puse a tratar de averiguar sobre el tema, y me encontré una publicación muy bonita sobre un nopal (Opuntia stricta). Para empezar dice que los “nectarios” son estructuras que producen néctar, aunque no están relacionadas directamente con las flores, dice también que son más frecuentes en las plantas tropicales, y que las hormigas son, con mucho, los organismos que los visitan más.

Ya con respecto a ese nopal, viene a ser que en el curso de un día lo llegan a visitar hasta nueve especies de hormigas, algunas durante el día y otras durante la noche. Por último, encuentran que si bien las hormigas no parecen proteger al nopal de todos los insectos, si lo ayudan contra las “palomillas”. Lo más importante es que demuestran que las hormigas contribuyen a que la planta produzca más frutos. Es por ello que biólogos y ecólogos le llaman a estas asociaciones “mutualistas”, ya que cada una de las partes obtiene un beneficio de la colaboración.

Lo cierto es que hasta ahora yo nada más he apreciado tres tipos de hormigas que visitan mi biznaga. Claro, la mía está en un patio urbano, sería cosa de verlas en la naturaleza.

Y ahora sí, vienen las primeras fotos de la serie:





La parte carnosa del fruto es de aproximadamente 3 centímetros y, a diferencia de las tunas, nunca sueltan los restos de los pétalos. A mí me resultan muy simpáticos porque parecen piñas pequeñas. No llevan ninguna espina. Cuando el fruto está maduro se pone de color amarillo y, si uno lo arranca de la planta, se forma un orificio en su base por el que salen las semillas, que son negras y muy pequeñas.








Yo soy pésimo para describir sabores, pero el fruto maduro más bien es ácido, se antoja como para hacer agua, ponerle chile o, según yo, hacerlo en dulce. Me imagino que en algunos lugares del país han de hacer algo de esto con ellos.

Ahora les presento unas biznagas silvestres con sus frutos. Miren lo fecundas que son las canijas.





Ya casi para acabar, les diré que, al igual que en otros lugares de México, en BCS se prepara dulce de Biznaga (acitrón).
Yo lo he visto a la venta únicamente en un pueblo que se llama “El Triunfo”, al sur de La Paz. La verdad es que, si acaso, tendrían un kilo.

El producto es “raro”, ya que no está totalmente cristalizado, sino que es blando. En realidad no está bien preparado, le falta cocción y azúcar. A mí me quedó la impresión de que eso es consecuencia de que los insumos (gas-leña y azúcar) son un bien más preciado que el acitrón. Lo cierto es que, si uno se descuida, puede llegar a desarrollar hongos.

Bueno, hay otra opción, quizás simplemente se lo comen a la primera sentada.

Aquí les dejo un par de fotos más (en época de lluvias), además de una del dulce. La última es una artesanía que fotografié en el DF; me gustó mucho por su tamaño (como 75 centímetros de altura), y por sus detalles.






RRS

5/6/10

Basura Orgánica

Tengo idea de que en la mayor parte de las ciudades, sobre todo en las más grandes, la basura orgánica tiende a ser monótona y como que fea, paliducha.

Pienso que esa idea me viene de que los alimentos que le dieron origen estuvieron congelados quién sabe cuánto tiempo y, lo peor, suele incluir comida que se descompuso sea fuera o dentro del refrigerador.

(Paréntesis: Indudablemente es bueno separarla de la basura “plástica-inorgánica” para facilitar su aprovechamiento para composta y la producción de gas, pero eso no le quita lo guácala genérico).

Se me ocurre que, si acaso, algunas personas, sean o no citadinas, puedan generar una basura orgánica más simpática- divertida. Supongo que serán aquellas que cuidan de tener una dieta más variada, que procuran obtener alimentos frescos, que mantienen un buen balance entre vegetales y carnes, que chupan y roen los huesos hasta no dejar nada para perros, gatos y hasta hormigas, y que atienden adecuadamente a su refrigerador. Creo que ellos podrían presumir de generar una basura orgánica presentable.

Pero se preguntarán ¿presentable para qué? Bueno, se me ocurre que de esa forma sería posible hacer cuadros de naturaleza muerta del antes y el después y, de esa forma, el pintor obtendría mayores ganancias y se lograría un uso más eficiente de los recursos. Arte orgánicamente sustentable.

Me imagino que en éste momento ya están a punto de irse a leer cosas más relevantes, pero antes vean las fotografías, en las que verán la auténtica basura orgánica de Atlatonan (Diosa Mexica de las costas).

Pero ya, más en serio, con excepción de la primera, las fotos restantes las coloqué al azar.

La primera está ahí, pese a que no es muy buena, porque aparece el alga llamada sargazo, que viene a ser toda esa como hojarasca. Si observan atentamente, verán que también hay unas como “bolitas” que presentan esas algas; se llaman aerocistos, y son vejigas que contienen gas.

Bueno, cuando la planta muere, se desprende del fondo y flota debido a esas vejigas. Como pueden observar, se lleva con ella un montón de bichos encimosos.

En ciertas épocas del año, los vientos y el efecto de la marea los acaban depositando, a todos, sobre la costa.

Los pobres bichos acompañantes deben sentirse como escuincles que se suben a un globo aerostático sin permiso y que, a la mera hora, se desamarra y se va flotando por ahí, a la deriva. Al igual que los escuincles, no saben saltar a tiempo.

Ni modo, eso les pasa por tragones, encimosos y metiches.

Aquí lo único bueno, y que resta dramatismo a esta suerte de fábula que estaba a punto de tener moraleja, es que la mayor parte de esos organismos ya son adultos que lograron cubrir su ciclo de vida. Es decir, no son escuincles, y se me hace que esa es la moraleja.

Bueno, aquí les dejo las fotografías.

No todas ellas están asociadas al sargazo; algunas son mudas de crustáceos o conchas aventadas por el oleaje, pero todas son de la zona entre mareas, y en la misma ocasión.



En la siguiente foto, lo que se ve verdoso, es otra alga que se llama Ulva.


La que sigue la modifiqué. No sólo porque así se ve más bonita, sino porque a través de ese agujero que se le ve a la almeja, un caracol se la comió. Y es que el caracol tiene como un taladro, ya hecho el hoyo nomás succiona. Bien vampiro y bien puro saborear.

















Se me olvidaba. De lo que presento casi todo es potencialmente comestible, aunque son especies muy pequeñas. La verdad no sé sobre los “ofiuros” (esos que parecen y son parientes de las estrellas de mar). Pero, con hambre, yo si los ponía en el caldo.

Me gustan los colores y las texturas.

No cabe duda que soy un hombre afortunado al poder haber visto este "cochinero".

RRS

23/5/10

Cosas Inesperadas I. Ceibas

Hace más o menos un mes me fui a pasear.

Mi intención era llegar a un lugar que me pareció interesante por lo que se podía apreciar en mis mapas y en el "Google Earth". No pude llegar debido a unos portones desagradables, y a que por más que traté de llamar la atención, no logré que nadie se acercara para permitirme entrar.

Total. Como era muy temprano no quería regresarme a La Paz, así que decidí ir a un lugar cercano que ya conocía, nomás para ver si me encontraba con algo agradable para ver.

Tuve suerte. Encontré varias cosas que no había visto antes, lo que me motivó a regresar con mi amiga-bióloga un par de semanas después.

Las fotografías que ahora les presento son parte del resultado de esas dos salidas. Las de ésta ocasión también son de una de las cosas más extrañas que podía esperar.

Bueno, la verdad yo lo que encontré fue un árbol "raro" que nunca había visto, le pregunté a una señora de ese caserío que cómo se llamaba (el árbol), y ella me dijo que era una ceiba y que, según se decía, tenía más de cien años de edad.

Me quedé fascinado. Tomé unas fotos y me seguí. En la segunda salida mi amiga ubicó otro ejemplar, a no más de 40 metros del que yo ya había encontrado.

Y es que, para los que no lo sepan, han de saber que la ceiba es un árbol típico de zonas de selva tropical o, en todo caso, de zonas con lluvias relativamente persistentes. Con decirles que es el árbol sagrado de los mayas, así que la pregunta es válida ¿Qué hacen ahí? ¿A quién se le ocurrió traerlas?

Bueno, por lo anterior entenderán que, con esos antecedentes, uno pueda sentirse maravillado de su persistencia en un ámbito que les es bastante ajeno y hostil.

Pienso que, quizás algunos de los que lean esto conozcan a las ceibas en su ambiente natural. Creo que serán ellos quienes perciban la locura de encontrar estos árboles maravillosos en un entorno que corresponde más a los cardones, pitayas y chollas o, en todo caso, a las acacias, huizaches y mezquites.

Aquí está el primero que vi.





Y este es el otro, que o está más lejos del manto freático o lo riegan mucho menos.






Ya después lo comenté con otros biólogos. Unos se extrañaron, pero otro me dijo que hay un ejemplar en La Paz, así que ahora tendré que constatarlo. Yo ya he visto ese árbol, pero no se me hace que sea una ceiba.

Mientras dejo aquí estas fotos, porque de verdad que es muy alucinante que esos árboles hayan logrado persistir en un clima tan árido como el de ese lugar.

RRS

2/5/10

El Palmar de "El Salto"

Hace un par de semanas regresé a un lugar que me gusta mucho. Es un palmar que se encuentra cerca de un caserío que se llama "El Salto". En otra ocasión hablaré de ese diminuto poblado, por lo pronto les presento la vista de como se ve esa zona desde el aire (si hacen grande la imagen lo apreciarán mejor).


Como pueden ver, el área del palmar se encuentra en las orillas de un arroyo, que se llama "San Blás". Las palmeras son nativas de BCS (de eso ya había hablado acá).

Son muy altas, para obtener las dos fotografías que siguen tuve que pegar varias imágenes en sentido vertical y, en la primera, también horizontalmente. Vean:



Y viendo hacia el dosel se tiene esto:


El sotobosque del palmar se ve así:


Está dominado por una planta más bien pequeña, a la que le llaman "Hierba Mansa" (Anemopsis californica). Uno de los señores que estaban ahí me dijo que tienen varios usos medicinales: para los golpes, quemaduras, indigestión e, incluso, ayuda cuando se tiene tos o asma. Lo revisé en un par de libros y sí, son usos que se le dan en BCS, ya sea en té, o utilizando el polvo de sus bulbos secos.

A mí también me llamó la atención por ser, según yo, una de las pocas plantas de sombra nativas de la península. Miren lo bonitas que son:





En la primera ilustración (la de hasta arriba) se aprecia que a un costado del palmar, hacia la derecha, hay un claro. Ahí hay árboles frutales, principalmente cítricos y guayabos. Con anterioridad ya les había presentado a unos de sus inquilinos, ahora me los volví a encontrar. Me refiero al colibrí, en aquella ocasión era una hembra empollando, ahora fueron un par de nidos vacíos y un pollo ya bastante crecido; en ésta ocasión la mamá si voló porque el señor que me los mostró la espantó al mover la rama.





Según yo, se trata del "Colibrí de Costa" (Calypte costae = Archilochus costae), pero no estoy seguro. Pero de todos modos fíjense en algo curioso, que son todos los excrementos que se encuentran en la parte externa del nido, supongo que la mamá los va sacando para que el pollo no tenga infecciones.

Y ya por último, a menos de 250 metros, al borde del camino que se aprecia en la parte inferior de la primera imagen, se encuentra nuevamente la vegetación xerófita. En este caso vuelvo a presentar a los nopales que puse acá, y es que, además de que me gustan mucho, aquí se nota casi el proceso completo, desde el "botón", hasta las tunas verdes.









A mí se me hace bien impactante la presencia de esos microambientes enmedio de un ecosistema con el que tiene tanto contraste.

Por otro lado, ciertamente el palmar de "El Salto" es un ambiente alterado por el ser humano, eso se nota sobre todo en lo abrupto de sus límites. De hecho en este caso me parece que persiste más por la voluntad de los dueños del terreno, que por cualquier acción que se tenga por parte de la comunidad o las autoridades para la conservación de esos ambientes.

También lo cierto es que, afortunadamente, la propia naturaleza pone límites, ya que en época de ciclones el arroyo "San Blás" llega a llevar mucha agua, lo que provoca que buena parte de esas tierras se inunden, lo que a su vez hace difícil utilizarlas con otros fines. Además, son microambientes que se presentan a lo largo de estos cauces y, en algunas zonas, son prácticamente inaccesibles, por lo que pueden considerarse razonablemente a salvo.

Pero acabar así está muy aburrido-ceremonioso, así que mejor me despido presentándoles dos fotografías de un par de habitantes de esos lugares. Es un chamaco de rancho con su caballo.

Vean su vestimenta, por encima del pantalón está usando la "cuera", que es el traje que se utiliza para andar entre tanta espina, sobre todo si se anda a caballo.




La verdad es que, si las "cueras" no fueran tan caras, compraría de varias tallas para poder sacar a pasear por esta zona a varias amistades que rehuyen de la vegetación espinosa de por acá.

RRS