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4/5/12

6/3/11

Animales Endémicos BCS-IV

Entre la fauna nativa de la península de Baja California hay un pequeño mamífero que tiene una de las distribuciones más restringidas conocidas en el país, ya que parece limitarse a la diminuta península de “El Mogote”.
En ese lugar, una de las plantas predominantes es el “Ciruelo del Mogote” (Cyrtocarpa edulis), que ahí  cambia de la forma arbórea que presenta en áreas con mayor humedad, a una conformación arbustiva; en esas condiciones las plantas rara vez superan el metro de altura, y se agrupan en parches característicos como  se aprecia a continuación.
Estos arbustos son bastante densos, de tal forma que a su interior la temperatura es varios grados más baja que en el exterior, lo que proporciona un refugio a diversas especies, entre ellas la que nos ocupa.
Además del propio ciruelo, también se encuentran algunos pastos anuales, así como choyas y otros arbustos como el “lomboy” (Jatropha cinerea).
Con respecto al propio “Ratón del Mogote” podemos decir que, como la mayor parte de ese tipo de organismos, es mas bien pequeño, aunque bastante robusto. En los adultos la longitud del cuerpo varía de 7.5 cm a 9 cm. A eso debe agregarse el largo de la cola que es de 9 a 11 cm.
El color general del pelaje varía del gris al morado. Una característica notable de la especie  es que los ojos presentan una suerte de antifaz cuyo color es muy variable, encontrándose coloraciones tan diversas como el rosa, naranja y morado. Aparentemente esa parte del pelaje contribuye a disminuir el efecto del reflejo del sol sobre la arena, además de ser una barrera física muy eficiente cuando el viento arroja la arena sobre sus ojos.
Resulta interesante que estos organismos tienen hábitos diurnos, lo cual posiblemente sea consecuencia de que durante el día el factor temperatura obliga a la mayor parte de los otros organismos a mantenerse bajo resguardo, sin embargo es posible observar numerosas madrigueras, lo que les garantiza un refugio siempre cercano.
Las huellas de estos ratones indican claramente que presenta almohadillas que les protegen del calor que irradia de la arena, que puede superar los 50º C en el verano.
Por otro lado, es un decir popular que estos animales suelen seguir el rastro de las serpientes, lo cual parece protegerlos de las mismas, ya que es conocido que las víboras nunca vuelven sobre su propio rastro.
 El “Ratón del Mogote”  es un animal bastante escaso, además de que no es confiado. Por ello se requiere de considerable entrenamiento y mucha paciencia para lograr observarlo y hacer observaciones con validez para la ciencia.
De esa forma no sólo se ha podido comprobar que el dicho popular es cierto, sino que ha sido posible encontrar que es un organismo que tiende a defecar en el mismo sitio, lo que puede considerarse como una falla en su conducta, ya que lo hace vulnerable a sus depredadores. En la siguiente serie, se aprecia un ejemplar que se retira cautelosamente a hacer sus necesidades
El cuidadoso análisis de sus heces reveló que se alimentan predominantemente de brotes y “tunas” de choya, así como de detritus de “lomboy” y del ciruelo del monte. En temporada, también consumen ciruela del Mogote.
Aunque pasan buena parte del día alimentándose, es posible llegar a observarlos correteando, aparentemente en labores de reconocimiento y vigilancia, aunque se ha llegado a suponer que también denota cierto carácter territorial.
En una próxima entrega se aportará información adicional sobre la biología y ecología de esta especie.
Cabe decir que la identidad taxonómica de estos organismos será establecida por Mariana en cuanto ella pueda abordar tan trascendental empresa. Al respecto es importante destacar que la especie está protegida por las leyes mexicanas, lo que hace sumamente difícil obtener material para la debida descripción.

RRS

20/12/10

Complacencias IX. Playas de Sudcalifornia

Hace tiempo inicié con esto de las "Complacencias", que consisten en que alguien que deja un mensaje hace que a mí se me ocurra algo. Y pongo fotos sobre el tema. Y ya, tampoco es para tanto.


Hace poco (30-XI), y hablando de la zona entre mareas, se me ocurrió apuntar "... que no suelo tomar buenas fotos de paisajes."


Vino Mariana y comentó lo siguiente: “…las fotos de paisajes en la playa son difíciles, en general hay 3 capas: arena, mar y cielo. horizontales casi siempre y el mar es lo que menos ocupa espacio en el horizonte, tons como que no hay mucho que se pueda hacer con la composición... bueno, a mi parecer. A veces termino tomando fotos totalmente inclinadas o haciendo malabares para que salga algo interesante como la espuma que deja el mar.”


Lo que ella escribió me agrado mucho, porque en palabras simples pero bien acomodadas, me dio pretexto-explicación para mis limitaciones. 

Pero también me dio una idea, que era reunir las fotos que tomé este año en que aparezca el mar, y mostrárselas a ustedes para ver qué opinan. Al cabo que lo peor que puede pasar es que nomás se aprendan el nombre de algunas de las playas de por acá.

Las fotografías las voy a poner en la secuencia en que las tomé. Voy a anotar el nombre de la playa y la fecha. El nombre de la playa les sirve para ver, en "etiquetas", otras fotografías que he tomado en ese lugar, o para ubicarla en el "Google Earth". 

Antes de que las conozcan quiero dar mi opinión primaria. Ella tiene razón.

La primera es Balandra (25-II). Son fotos de trabajo, para ilustrar el descenso de la marea:



La que sigue es de San Juan de la Costa; una sola en día nublado (6-III):


Las anteriores son playas del Golfo de California, las que siguen son de la costa del Océano Pacífico. Son de "Cerritos" y "Punta Lobos" (12-IV):






Ese mismo día, en "Punta Lobos".


Ahora sigue "San Pedro de las Palmas" (31-VII):


Y aquí una del día siguiente (1-VII) en la playa de San Pedrito-Pescadero, que da una idea espantosamente clara de mi rechazo a la composición arena-mar-cielo.


Ahora regresamos al Golfo de California. El lugar es "El Mogote"




Aquí hay dos que para mí son "intermedias". Las tomé yendo-regresando del cerro, hacía "Matancitas". La primera es con bruma (25-IX), la otra no (2-XI). El detalle es que son a 30 km. de distancia; así de transparente llega a ser el cielo por aquí. Hagan una aproximación. Casi en la punta está un faro.




Y luego otra vez en "El Mogote", pero el 14 de noviembre. Y otro tipo de mar.




Me gusta y divierte notar defectos y virtudes en las fotografías que les presento.

Merced al comentario de Mariana me doy cuenta de que generalmente siempre hago trampa. Me "recargo" y "apoyo" en hartas cosas. Esa es mi noción de la composición.

Ni modo.

RRS

11/10/10

21/4/10

Chollas-II

Durante mucho tiempo había pensado que las chollas y los nopales eran plantas muy cercanas entre sí. Me refiero a que, pese a la gran diferencia entre sus formas, ambos grupos pertenecían al mismo género (Opuntia).

Y es que lo que ocurre es que en la taxonomía de las plantas los caracteres que se consideran más relevantes son los relativos a sus flores, mas que, por ejemplo, el tallo, raíces, hojas y frutos. Es decir, siendo sus flores similares, pues no era de extrañar que se les considerase estrechamente emparentadas.

Pero lo cierto es que me acabo de conseguir un libro muy especializado de Cactáceas*. Ahí escriben que los estudios de biología molecular indican que las chollas y los nopales son de géneros diferentes, las chollas pertenecen al género Cylindropuntia, y los nopales se quedan en Opuntia.

Me gusta mucho el nombre del género ya que, efectivamente, los lóbulos de las chollas tienen una forma que se asemeja a un cilindro, y eso lo hace fácil de recordar. Revisando mi nuevo libro también aprendí que hay 33 especies de cholla, y que en la península de Baja California se encuentran 18 de ellas. En BCS hay nueve, y en la zona que he visitado más, únicamente hay seis.

Parecería entonces que me debería ser fácil decirles que tal foto es de fulanita especie y tal otra de zutanita, pero no es así; no sólo es porque no soy botánico, sino porque en su identificación precisa lo ideal es, como ya dije, poder observar y estudiar sus flores.

En ese sentido les diré que, en unos cuatro años que llevo fijándome mucho en la vegetación de BCS, únicamente en una ocasión me encontré con una flor que valiera medio la pena de fotografiar. La presenté aquí.

Sin embargo, como ya he dicho en otras ocasiones, las chollas son plantas que han llegado a gustarme, creo que sobre todo por empecinadas y mañosas, así como por sus formas estrafalarias. Las fotos que les presento ahora son de cuatro sitios diferentes de la parte sur de la península, a ver si les gusta alguna.


La que sigue me gustó porque parece una estrella de mar que se hubiera salido para ver cómo era la tierra firme.


La que sigue, según yo, parece una mantis religiosa.


Algo que se me hace muy curioso es que, pese a que no me las encuentro con botones o flores, no es raro que las vea cargadas de tunas. Casi como si me estuvieran maloreando. La verdad es que empiezo a pensar que son capaces de producir frutos sin producir flores. Tengo que averiguar sobre si eso es posible. Por lo pronto, vean sus tunas. Tengo ganas de hacer dulce con ellas, el problema es que son muy pequeñas, así que se me hace que habría que hacerlas con todo y cáscara. Será cosa de probar. Una vez probé una "fresca", yo no sé describir sabores, pero por su sabor agrio se me hizo que estarían buenas con sal y chile.



Pero pienso que la razón por la que las chollas son un elemento tan predominante del paisaje de la península no es tanto por la germinación de sus semillas, como por su capacidad de que cada uno de sus lóbulos pueda desprenderse de la planta madre, aguantar un montón de tiempo resecándose para que, con un poco de lluvia y un sustrato favorable, producir raíz y generar un clon del original. Miren si no.



O miren esto. Muy posiblemente un animal tipo vaca, cabra o coyote pasó junto a una cholla, se le pegaron unos cuantos lóbulos y luego se los quitó o se le desprendieron. Llegó una cosa tipo ratón-rata de campo y royó parte de uno de los lóbulos. Para mi lo increíble es que si lo que quedaba y yo fotografié rodó de la piedra en la que estaba, lo más seguro es que llegue a dar una planta nueva. Eso es increíble.


Y es que de veras, es como si las chollas caminaran. Y si no me creen, vean en la siguiente foto como se quitan la arena de sus patitas, y se empiezan a trasladar con sigilo. Bueno, hay que aclarar que uno se debe quedar bien quietecito para lograr captarlas en esos momentos.



RRS

* Anderson, E. F. & R. Brown, 2001. The Cactus Family. Timber Press, Portland-London, 776 pp.