Ayer estábamos aquí, en su humilde casa, en una pequeña fiesta y, de repente:
¡¡¡La mugre maquinita que nos deja oír música se negó a seguir haciéndolo!!!
Pero déjenme, les digo:
¡¡¡NO QUERÍA TOCAR AL TRI!!!
Y entonces, cuando mis cuais se dieron cuenta de que esa era la onda, chale, que se ponen bien locos y, vean en qué acabo todo (bien dicen que una imagen vale más que mil palabras):
Mis cuachas "Las Kaus":
El "Pipiolo"
El "Espinoso"
La "Morena"
La "Zorris"
La "Krakatoa"
El "Zopi"
¿Qué hago, pues?
Neta, neta, neta ¿Qué hago? ¿Les doy atea sepultura? Capaz que llegan los forenses y me criminalizan. Cero interrogatorio, ya saben.
Si no los entierro, pus se apesta esta su casa.
Y aquí yo pienso, si esta también es su casa, pus aliviánense ¿Qué? ¿No?
Digo, se me ocurre, ustedes también estuvieron.
¿Y si los hacemos cachitos?
¿Y si cada quién se lleva uno entero?
¿Y si los dispersamos, así, bien poético?
Lo que se de cierto, así de rapidito, es que me voy a la Procuraduría Federal del Consumidor. Me da mucho coraje que la maquinita que me deja oír música haya empezado a echar humito nomás porque ya llevaba más de 15 horas de uso continuo.
Avísenme si se les ocurre otra idea .
En buen plan.
Acuérdense que acá ya andamos casi en los 40º, se me va a apestar la casa de a feo en lo que regreso de la "PROFECO".
Pongan, mínimo, los ataúdes ¿no?
Tan tan
RRS






