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22/5/11

ABCS-II

Pues ni modo.

Aunque es un fin de semana “libre” en el diplomado que estoy cursando (es virtual), la verdad es que no logro armar algo diferente a lo que ya comenté sobre el proyecto ABCS.
Así que seguiré presentando fotografías que no incluí ahí.
Nuevamente. Las elegí al azar, pero también agrupé aquellas que en alguna forma se vinculan entre sí. Espero les gusten.
La primera debió haber ido en el vocablo "Amanecer". Déjenme que les platique que JAMÁS había tomado fotos del amanecer porque soy muy fodongo. Total, es de las pocas en que se dio la coincidencia ABCS-Vacaciones, y aprovechando que mi albergue daba hacia el Golfo de California (Este), pues ya hubiera sido el colmo no tomar la foto (se van a aburrir, pero no hubo día de seis en que no tomara fotos del amanecer). La fotografía la tomé en Punta Pescadero.
 La siguiente era en "Bichota". De ese tipo de insectos ya he platicado con anterioridad.
 El par que sigue delata mi escasa originalidad. Iban en el vocablo "Flores".
Les presento ahora dos temas, el de "Oasis", que corresponde nuevamente a la Misión de San Ignacio, y el "Oceáno Pacífico", visto desde la localidad de "Cerritos".
Ahora si surge un término que, según yo, es muy de Baja California Sur, que es el de "Paderón", miren ustedes una de las fotos que en mi opinión pueden ilustrarlo.
La que sigue es de un "Palmar". Me gusta porque la tomé en el cruce de una terracería y el cauce de un arroyo. Da idea de lo que es viajar en la península.

Y ya pues, viene "Varejón", término utilizado para un tallo con pocas hojas; al fondo se encuentra el "Cañón de la Zorra".

 Bueno, ahora vienen las "agrupadas" en el concepto "minería".
La primera es un carro de carga de la minera "El Boleo".
Las que siguen son, todas ellas, reflejo de lo que fue el "distrito minero". Brechas, letreros y demás. Ya después platicaré de ello con detalle. De momento nada más quiero que las imágenes les anden brincando en el cerebro. La última es de una foto que me facilitó una señora que vive en un pueblo que se dedicó a la minería que se llama "El Triunfo", debe ser de hace casi 100 años, y la puse en el vocablo "Terrisureño", por corresponder a la época en que Baja California Sur era terrirorio y no estado de la federación.

RRS

14/5/11

ABCS-I

No he tenido oportunidad de venir por acá con la frecuencia que quisiera. Hay dos razones, una es de trabajo, y es que, entre otras cosas, se me ocurrió inscribirme a un diplomado de formación docente que me obliga a estudiar más de lo que yo suponía. Afortunadamente ha resultado ser bastante interesante, así que es un tiempo bien invertido.

La otra razón es que a unas personas de por acá se les ocurrió poner en ejecución un proyecto que es lo que da título a esta entrega. En forma muy sucinta puede describirse como la invitación, principalmente a los habitantes de Baja California Sur, a enviar fotografías que ilustren el vocabulario del estado.

Obviamente eso implica regionalismos que supongo que jamás aparecerán en los diccionarios “serios”, pero que no por ello dejan de ser vigentes. La verdad es que al principio no tenía la menor intención de participar, ya que para mí este espacio me resulta suficiente, pero una amiga me convenció de atender a la convocatoria, además de que escuché un par de veces a los organizadores por la radio, y me resultó agradable por la intención latente de no permitir que se pierdan esas expresiones que reflejan en mucho las peculiaridades de éste estado del país.

Total, que cuando no he andado estudiando y haciendo otras cosas del trabajo, me he puesto a hurgar en mi memoria y en los discos duros en que tengo las fotografías, para ir encontrando alguna imagen que ilustre adecuadamente alguna de las expresiones incluidas en el vocabulario regional mínimo que elaboraron los organizadores.

He usado ese espacio para relajarme y distraerme, siendo esa en realidad la principal razón para haberme alejado de aquí. Y es que la verdad es que me he divertido y aprendido varias cosas.

 Una de ellas es que a pesar de llevar viviendo aquí ya casi 29 años, aún no conozco la mayor parte de la jerga sudcaliforniana; debido a ello no es de extrañar que mi mayor participación se de en los términos relacionados con la naturaleza; otro aspecto es que debido a que no suelo fotografiar personas, difícilmente puedo participar en aquellas palabras que aluden a situaciones, sean chuscas, serias o, simplemente, cotidianas.

En fin, les invito a ir allá y conocer del proyecto. Aquí está la página de ABCS. De lo que estoy seguro es de que encontrarán bastantes fotos buenas, y algunos vocablos que les serán divertidos, interesantes y supongo que bastantes que les serán desconocidos.

Por lo pronto aquí les presento algunas de las fotografías que no puse allá. No es que me parezcan malas, sino que sólo permiten poner dos por palabra a cada participante. 

Las fotos las elegí al azar. Con excepción de las tres primeras, que tienen cierta vinculación, las presentaré en orden alfabético.

La relación que existe entre las siguientes fotos deriva de la segunda, que es la fotografía de un “jale”. Una de las acepciones de la palabra se refiere a los desechos de la actividad minera. En la parte sur del estado, aproximadamente entre 1740 y 1920 se explotaron yacimientos que contenían oro y plata (posteriormente la actividad se ha realizado en forma casi individual por los descendientes de los antiguos mineros, pero a un nivel limitado, casi individual).

 Los métodos utilizados provocaron que en la tierra quedase una elevada concentración de arsénico. Unos amigos geólogos me han explicado que eso se debe a que en esa zona esos minerales están asociados a la arsenopirita, y que en el proceso de extracción el arsénico queda libre, en forma casi pura. 

Obviamente eso ha afectado los mantos freáticos de la región que, entre otras cosas, es la principal captadora en la parte sur de la escasísima agua de lluvia. Es por esa razón que en la actualidad la mayor parte de la población de la región se opone al desarrollo de proyectos mineros, aunque los habitantes del antiguo distrito minero, que vive con escasas oportunidades de desarrollo económico, desea su instrumentación. Las empresas mineras que actualmente tratan de generar nuevos proyectos de explotación han tratado de aprovechar esa necesidad, hasta ahora sin éxito. 

Por lo anterior, para mí esas tres fotos representan por un lado el peligro, y por otro el recurso que se quiere proteger. Las fotos de lo bonito son en una reserva de la biósfera que se llama “Sierra de la Laguna”; la foto del “jale” es en las estribaciones de esa sierra, cerca de la "zona de amortiguamiento".




La que sigue también está asociada a la actividad minera, pero es de la parte noreste del estado. Si no me equivoco es uno de los recipientes que se utilizaban para la fundición del cobre en la minera "El Boleo", que fue una concesión otorgada a una compañía francesa a fines del siglo XIX, y que explotó los yacimientos que hay de ese metal en la región. Eso dio lugar a un poblado que se llama Santa Rosalía; desgraciadamente aquí como en tantos otros sitios, esa enorme riqueza beneficio principalmente a las compañías extranjeras. Por cierto, según he leído el mineral extraído era purísimo y se presentaba en "bolas" de gran tamaño, entiendo que de ahí el nombre "El Boleo".


La que sigue es de una planta a la que por acá le llaman "datilillo" (Yucca valida), según esto porque de lejos se parece a la palmera de dátil, pero la verdad es que no mucho. De cualquier forma lo cierto es que los ejemplares grandes, como el de la foto, son muy impresionantes; la fotografía es en las cercanías de la Misión de San Ignacio.


La que sigue la iba a poner en "Gaviota", pero como que nomás a mí me gusta.


Y esta otra es de un lugar que acabo de conocer, cerca de "Punta Pescadero", y la iba a poner en "Golfo de California". Es una zona extraordinariamente bella.


La que sigue es del malecón de La Paz, y no tengo ni idea de por qué no la puse, ya que me gusta mucho (en particular por la presencia fortuita del padre con su hijo).


Ésta la iba a poner en "Manzanilla del Monte", aunque como pueden apreciar, estaba casi a la orilla del mar.


Y esta iba en "Oasis"; fue tomada en la represa que se encuentra en la Misión de San Ignacio de Kadakaamán (vocablo Cochimí que significa "Arroyo del Carrizal").


Esta iba en "Rancho". Es de un lugar cercano a La Paz. Es un "rancho ecológico" llamado "La Cobriza". Es un rumbo muy bonito, con ranchos por donde hay agua y muchas cañadas.


Estas últimas son en la zona del antiguo distrito minero. La primera iba en "Terracería"; aquí se trata de un camino poco transitado que conecta varios ranchos, pero que en realidad debe haber sido trazado para conectar zonas con presencia de mineral. La que sigue la iba a poner en "Yuca", pero se me hizo que es un "datilillo" chico; además casi ni se ve, pero el paisaje es bonito. La última es de un "Zalate" que se encontraba en el cauce de un arroyo, y que es un árbol que me gusta mucho.




Bueno. Espero que alguna les haya gustado y, de veras, dense una vuelta por ABCS. Van a ver mucha variedad de fotos, además de parte de la creatividad de los habitantes de Baja California Sur.

RRS
PD. Se me ocurrió ver en un mapa y resulta que las fotos que se presentan abarcan casi 600 km en línea recta. La más sureña es la primera, la más norteña la de la yuca que se llama "datilillo".

24/2/09

Complacencias VI. Garambullos


En mi escala temporal hace apenas un ratito que alguien me dijo algo así como que, no habiendo plantitas, no había espacio para dejar volar la imaginación. Me gustó muy mucho, y lo agradezco. 

Me quedó la sensación de que aquí pudiera llegarse a detenerse y descansar.

Pongamos plantitas.

El cacto que ahora les presentó es más bien raro por acá, aunque se distribuye en toda la península. Como verán tiene varias "presentaciones", según yo dependiendo del régimen de lluvias.

Yo le tengo un cariño muy personal, ya que en los viajes de trabajo-familiares, cuando siendo escuincles nos llevaban al estado de Hidalgo, nuestros padres recolectaban sus frutos y nos los daban. Son sabrosos, sobre todo las "pasitas", pero hace décadas que no los pruebo.

Yo tengo la impresión de que este cacto, el garambullo, es poco generoso. Da de a poquito, y casi todos sus frutos se los han de comer los animalejos. Ni modo.

Pero soy mentiroso, ya que también sé que por allá (en el estado de Hidalgo y Puebla) hay ferias gastronómicas que se asocian fuertemente a la floración y fructificación de las cactáceas y, si no me equivoco, ésta es una de ellas. 

O sea que a la mejor a mí, simplemente, no se me da verlos y bajarlos.

Total. Lo cierto es que quiero presentarles las pocas fotografías que he obtenido de los garambullos de Sudcalifornia.

Pero antes déjenme aburrirlos. Lo que es el estado de Baja California Sur está dividido en varias regiones biogeográficas.

Las fotografías que les presento son, todas, de garambullos, pero de tres regiones distintas. Las primeras son de la zona sur, que es la más húmeda. Miren, la que sigue es en tiempo de secas.

Éste es el mismito garambullo, pero después de que pasaron los ciclones.

Estas que vienen son de la zona en que el agua empieza a escasear. La primera es del lado del Pacífico, al norte de Todos Santos.

Esta es del lado del Golfo de California, unos cuantos kilómetros arriba de La Paz.

Y la que sigue es de ahí mismo. Dice mi libro que los garambullos alcanzan hasta 8 metros de altura pero, la verdad, es que son cactos tímidos. Y es que van creciendo y creciendo y, a la mera hora, se agachan y se van de lado. Como en la canción. Creo que ese es un motivo adicional para que me gusten tanto.

En estas ya estamos bien al norte, es la parte sur de la zona realmente desértica de la Península.

Déjenme decirles que yo siempre pensé que nuestra península flaca era árida por el sol. Hay mucho de eso pero, en realidad, en esta zona el factor predominante es el viento. Esta es resequedad de la de a de veras. El sol seca y el viento arrastra la humedad que queda. 

Al final queda este paisaje, pero no se distraigan, el motivo central es esa mata, la chaparrita que está abajo del cardón de cinco dedos.

Y si. Es la misma especie de las primeras fotografías. Nomás que acá, al norte, le cuesta más crecer.

Y aquí otra, por ahí mismo, pero más crecida y, díganme si no, que enjundia de las canijas.


Y ya.

RRS

Nota: En la elaboración inicial de este capítulo cometí el error de suponer que únicamente había una especie de garambullo en BCS. Revisando me encuentro que en realidad son dos. La verdad es que no estoy seguro de que todas las fotografías pertenezcan a Lophocereus schottii, que era la que yo suponía, pero se me hace que sí.

5/2/09

Palmeras-I


Hace muchos años, en mi imaginario las palmeras estaban asociadas a dos cosas: oasis y playa.

Después de algún tiempo de pasear por acá me di cuenta de que esa es una visión estrecha. Y es que las palmeras nativas de la península de Baja California en realidad no están asociadas a la playa, sino al agua dulce y, por otro lado, pasa a resultar que según el diccionario, los oasis sólo existen en Asia y África.

Según leo*, en BCS hay cuatro especies de palmeras nativas, dos pertenecen al género Erythea y las otras dos al género Washingtonia. Las cuatro tienen en común que sus hojas son tipo "abanico", como la de la fotografía de aquí abajo:

Pero no es tan simple; desde hace muchos años fueron introducidas a la península otras dos especies, una es la palma datilera y la otra la palmera de coco. A semejanza de las especies nativas, la datilera tiene más afinidad y necesidad de las fuentes de agua dulce, en contraste con la de coco, que es la que tanto se asocia con las playas y el mar. La hoja de las palmeras introducidas es de tipo "pluma". Aquí abajo está la de una palma datilera, y la que sigue es de un palmar datilero. Ambas corresponden a San Ignacio que, si no me equivoco, es de los primeros lugares en que la palma de dátil fue introducida por los misioneros jesuitas, por allá de la primera mitad del siglo XVIII.


Las palmeras introducidas y las nativas no parecen tener un conflicto de "exclusión", como puede presentarse con otros grupos de organismos en condiciones análogas. La foto de abajo es de un lote abandonado en La Paz, en que, si se fijan en las hojas de las palmas, se darán cuenta de que hay de los dos tipos.

A mí me gustan los cocos, y me fascinan los dátiles, particularmente incorporados a un pastel con nueces pero, la verdad, es que lo que más me gusta es andar en el monte y encontrar palmeras nativas que, como ya vieron, son en realidad muy fáciles de distinguir.

Cuando uno anda en el monte, lo que se encuentra es que las palmeras nativas estarán asociadas a algunos sectores de los cauces de los arroyos, específicamente a aquellos en los que el agua es más superficial.

A fin de cuentas eso produce una mescolanza increíble entre cactos, palmeras y matorral xerófito que, definitivamente, rompe con aquel imaginario mío.

No es oasis, no es playa, no hay cocos.

Hay monte, y espinas en hartas presentaciones. Con suerte un charco o un hilo de agua.

Creo que en las dos visiones el único denominador común es la sombra, el frescor.

Las diferencias son lo que conforman el paisaje sudcaliforniano. Lo común, y el asombro ante la diversidad, es lo que hace que ambas imágenes puedan ser tan gratas.


Por otro lado, aunque me agrada la convivencia entre las palmas exóticas y las nativas, me es visualmente más llamativa la cercanía de las cactáceas con las palmeras. Vean si no.

Cuando uno anda en estas tierras, y ve estos paisajes desde las alturas y observa un palmar, se pueden tener dos certezas: es el cauce de un arroyo y, en esa zona, el agua está cerca de la superficie.
Pero acá, les aseguro, no vale aquello de "sigue el curso del arroyo cuesta abajo y encontrarás quién te ayude".

Y es que acá el suelo se chupa el agua.

Pero de todos modos, si encuentras a alguien, te ayudará.

Y por eso de todos modos es bien bonito.

Y ya.

RRS

* Roberts, N. C., 1989. Baja California Plant Field Guide. Natural History Publishing Co., La Jolla Cal.
Nota: En realidad ya existen otras palmeras introducidas en la península, pero uno las encuentra principalmente en los jardines. La palmera de coco y la de dátil ya se ven en forma silvestre en algunos lugares, pero me parece que las de "jardín" todavía no se han propagado. En mi opinión lo ideal es que no lo hicieran, ya que el hecho de que parezca haber "coexistencia pacífica" entre las más abundantes, no asegura que alguna de las "nuevas" no pudiera ser más "agresiva".


18/10/08

Letreros-I


Tengo la idea de que los letreros ilustran parte de lo que es la idiosincrasia de las personas que habitan un lugar.

En ese sentido, pienso que Baja California Sur es un estado muy ambiguo. Aproximadamente el 75% de su población es "urbana". En realidad creo que esa casi es la estadística nacional, así que no tendría que llamar mucho la atención.

Quizás la diferencia que percibo la hacen las grandes distancias que deben viajarse para trasladarse de una "urbe" a otra. Veámoslo en números.

La ciudad más grande de BCS (La Paz) es de alrededor de doscientos mil habitantes. Uno ha de viajar alrededor de 150 km para llegar, en el sur, al siguiente núcleo de población que es el corredor San José del Cabo-Cabo San Lucas. Hacia el norte tendrán que viajarse como 210 kilómetros para llegar al tercer núcleo, que es Ciudad Constitución. Esas tres "urbes" suman el 70% de la población del estado.

Si se piensa que por la carretera transpeninsular el estado mide casi 1000 kilómetros, parece claro que hay muchos "huecotes".

Podría concluirse que, siendo un estado urbano, está dominado por sus grandes espacios.

Es de los letreros humildes de los grandes espacios sobre lo que trata este capítulo.

El primero es la invitación al baile de fin de año que estaba en la cancha de San Javier. Poblado diminuto enclavado en la Sierra "La Giganta", que posee una de las dos misiones jesuitas intactas de BCS.

Este me lo encontré en el poblado de "El Triunfo", en ocasión de un festival que se organizó ahí. Me gustó su carácter bilingüe.

Letrero carretero que anuncia un gran bailongo.

Ese caserío es "Divisaderos", lugar en el que se realizó el baile del letrero anterior.

Y aquí, en la cancha de basquetbol de la comunidad, al igual que en San Javier, es donde se hacen los bailes. 

A mi eso se me hace increíble, ya que la barda la pusieron tan pegada a la cancha que, en realidad, la música debe oírse igual adentro que afuera ¿qué sentido tendrá pagar por estar más amontonado? Bueno, quizás sea para no ensuciarse los zapatos.

Y abajo propaganda rural. Me gustan sus ilustraciones. En BCS suele escucharse que dicen "Captus" y no "Cactus" o "Cactos". 

Nombres de ranchos.



Una de las cosas que me resultan más sorprendentes de las terracerías de BCS es lo que ocurre al llegar a una bifurcación. 

Uno espera que en esos casos haya un letrero que indique el lugar al que se llegará por cada uno de los caminos. Pues bien, acá no es raro que sólo se proporcione esa información para uno de los ramales.

No se ustedes, pero mi conclusión es que aquí uno debe de saber bien adonde va. Es decir, si usted no va a "El Ciruelito", pues va al otro lugar. Y si no sabe cuál es el otro lugar pues ¿qué anda haciendo ahí? Es como decir: "Mejor Regrésese ¿no?"

Desde mi punto de vista las ramificaciones existenciales de esa forma de pensar son increíbles. 

En la fotografía de abajo el camino que va hacia la derecha los llevará a "El Ciruelito", para el otro, hay que "saber".

Además pasa a ser que los letreros se vuelven tímidos en época de lluvias.

En realidad lo que escribí arriba es engañoso, ya que también podemos encontrarnos con letreros ilegibles.

O con letreros que parecen decirnos algo así como "¡Vas bien! ¡No te apures!" Pero poco más.

Pero mis favoritos son los que siguen.

En el primero un cardón me hace el alto, mientras el otro me indica con claridad el rumbo que he de seguir. 

El que sigue es deliciosamente absurdo en su contexto, ya que no hay otra que seguir hacia donde apunta la flecha. Quizás, como en el caso de la flecha amarilla, sea una simple señal de aliento, o bien grafiti rural.

El último se encuentra en la plaza que está enfrente del Palacio Municipal de Loreto. Es el lugar en que bolean zapatos. La fotografía la tomé un diciembre, ocho meses después seguía ahí. Supongo que también el problema.

A mi modo de ver lo que son las terracerías, los cauces y los letreros determinan mucho de lo que es Sudcalifornia. 

No ignoro que hay muchos más factores, pero para disfrutarla y aspirar a entenderla, es menester habituarse a esa suerte de trilogía.

RRS