Mostrando entradas con la etiqueta Palmeras. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Palmeras. Mostrar todas las entradas

10/10/10

Formas Caprichosas


En mis últimas salidas me he encontrado con tres plantas de forma rara que ahora les presento.

La primera es el árbol-escalera. Una bursera que de seguro ha escuchado aquello de que para subir al cielo se necesita una escalera grande y otra chiquita. Supongo que ella consideró suficiente ser la chiquita.


 El segundo es otra bursera. Yo pienso que es un caso extraño de autoestima, y es que, como pueden ver, se abraza a sí misma con una intensidad desmedida. Ignoro sus motivos.


 El último es una palmera datilera iconoclasta. Y es que aunque es universalmente conocido que los dichos o refranes son, esencialmente, infalibles, ella se ha empeñado en demostrar en forma contundente que no es cierto aquello de que “árbol que crece torcido nunca su tronco endereza”. Y no sólo eso, pese a verse achaparrada no se acompleja, y hasta dátiles tiene. Vean si no.



 Supongo que es por ello que, definitivamente, es mi preferida.

RRS

2/5/10

El Palmar de "El Salto"

Hace un par de semanas regresé a un lugar que me gusta mucho. Es un palmar que se encuentra cerca de un caserío que se llama "El Salto". En otra ocasión hablaré de ese diminuto poblado, por lo pronto les presento la vista de como se ve esa zona desde el aire (si hacen grande la imagen lo apreciarán mejor).


Como pueden ver, el área del palmar se encuentra en las orillas de un arroyo, que se llama "San Blás". Las palmeras son nativas de BCS (de eso ya había hablado acá).

Son muy altas, para obtener las dos fotografías que siguen tuve que pegar varias imágenes en sentido vertical y, en la primera, también horizontalmente. Vean:



Y viendo hacia el dosel se tiene esto:


El sotobosque del palmar se ve así:


Está dominado por una planta más bien pequeña, a la que le llaman "Hierba Mansa" (Anemopsis californica). Uno de los señores que estaban ahí me dijo que tienen varios usos medicinales: para los golpes, quemaduras, indigestión e, incluso, ayuda cuando se tiene tos o asma. Lo revisé en un par de libros y sí, son usos que se le dan en BCS, ya sea en té, o utilizando el polvo de sus bulbos secos.

A mí también me llamó la atención por ser, según yo, una de las pocas plantas de sombra nativas de la península. Miren lo bonitas que son:





En la primera ilustración (la de hasta arriba) se aprecia que a un costado del palmar, hacia la derecha, hay un claro. Ahí hay árboles frutales, principalmente cítricos y guayabos. Con anterioridad ya les había presentado a unos de sus inquilinos, ahora me los volví a encontrar. Me refiero al colibrí, en aquella ocasión era una hembra empollando, ahora fueron un par de nidos vacíos y un pollo ya bastante crecido; en ésta ocasión la mamá si voló porque el señor que me los mostró la espantó al mover la rama.





Según yo, se trata del "Colibrí de Costa" (Calypte costae = Archilochus costae), pero no estoy seguro. Pero de todos modos fíjense en algo curioso, que son todos los excrementos que se encuentran en la parte externa del nido, supongo que la mamá los va sacando para que el pollo no tenga infecciones.

Y ya por último, a menos de 250 metros, al borde del camino que se aprecia en la parte inferior de la primera imagen, se encuentra nuevamente la vegetación xerófita. En este caso vuelvo a presentar a los nopales que puse acá, y es que, además de que me gustan mucho, aquí se nota casi el proceso completo, desde el "botón", hasta las tunas verdes.









A mí se me hace bien impactante la presencia de esos microambientes enmedio de un ecosistema con el que tiene tanto contraste.

Por otro lado, ciertamente el palmar de "El Salto" es un ambiente alterado por el ser humano, eso se nota sobre todo en lo abrupto de sus límites. De hecho en este caso me parece que persiste más por la voluntad de los dueños del terreno, que por cualquier acción que se tenga por parte de la comunidad o las autoridades para la conservación de esos ambientes.

También lo cierto es que, afortunadamente, la propia naturaleza pone límites, ya que en época de ciclones el arroyo "San Blás" llega a llevar mucha agua, lo que provoca que buena parte de esas tierras se inunden, lo que a su vez hace difícil utilizarlas con otros fines. Además, son microambientes que se presentan a lo largo de estos cauces y, en algunas zonas, son prácticamente inaccesibles, por lo que pueden considerarse razonablemente a salvo.

Pero acabar así está muy aburrido-ceremonioso, así que mejor me despido presentándoles dos fotografías de un par de habitantes de esos lugares. Es un chamaco de rancho con su caballo.

Vean su vestimenta, por encima del pantalón está usando la "cuera", que es el traje que se utiliza para andar entre tanta espina, sobre todo si se anda a caballo.




La verdad es que, si las "cueras" no fueran tan caras, compraría de varias tallas para poder sacar a pasear por esta zona a varias amistades que rehuyen de la vegetación espinosa de por acá.

RRS

5/2/09

Palmeras-I


Hace muchos años, en mi imaginario las palmeras estaban asociadas a dos cosas: oasis y playa.

Después de algún tiempo de pasear por acá me di cuenta de que esa es una visión estrecha. Y es que las palmeras nativas de la península de Baja California en realidad no están asociadas a la playa, sino al agua dulce y, por otro lado, pasa a resultar que según el diccionario, los oasis sólo existen en Asia y África.

Según leo*, en BCS hay cuatro especies de palmeras nativas, dos pertenecen al género Erythea y las otras dos al género Washingtonia. Las cuatro tienen en común que sus hojas son tipo "abanico", como la de la fotografía de aquí abajo:

Pero no es tan simple; desde hace muchos años fueron introducidas a la península otras dos especies, una es la palma datilera y la otra la palmera de coco. A semejanza de las especies nativas, la datilera tiene más afinidad y necesidad de las fuentes de agua dulce, en contraste con la de coco, que es la que tanto se asocia con las playas y el mar. La hoja de las palmeras introducidas es de tipo "pluma". Aquí abajo está la de una palma datilera, y la que sigue es de un palmar datilero. Ambas corresponden a San Ignacio que, si no me equivoco, es de los primeros lugares en que la palma de dátil fue introducida por los misioneros jesuitas, por allá de la primera mitad del siglo XVIII.


Las palmeras introducidas y las nativas no parecen tener un conflicto de "exclusión", como puede presentarse con otros grupos de organismos en condiciones análogas. La foto de abajo es de un lote abandonado en La Paz, en que, si se fijan en las hojas de las palmas, se darán cuenta de que hay de los dos tipos.

A mí me gustan los cocos, y me fascinan los dátiles, particularmente incorporados a un pastel con nueces pero, la verdad, es que lo que más me gusta es andar en el monte y encontrar palmeras nativas que, como ya vieron, son en realidad muy fáciles de distinguir.

Cuando uno anda en el monte, lo que se encuentra es que las palmeras nativas estarán asociadas a algunos sectores de los cauces de los arroyos, específicamente a aquellos en los que el agua es más superficial.

A fin de cuentas eso produce una mescolanza increíble entre cactos, palmeras y matorral xerófito que, definitivamente, rompe con aquel imaginario mío.

No es oasis, no es playa, no hay cocos.

Hay monte, y espinas en hartas presentaciones. Con suerte un charco o un hilo de agua.

Creo que en las dos visiones el único denominador común es la sombra, el frescor.

Las diferencias son lo que conforman el paisaje sudcaliforniano. Lo común, y el asombro ante la diversidad, es lo que hace que ambas imágenes puedan ser tan gratas.


Por otro lado, aunque me agrada la convivencia entre las palmas exóticas y las nativas, me es visualmente más llamativa la cercanía de las cactáceas con las palmeras. Vean si no.

Cuando uno anda en estas tierras, y ve estos paisajes desde las alturas y observa un palmar, se pueden tener dos certezas: es el cauce de un arroyo y, en esa zona, el agua está cerca de la superficie.
Pero acá, les aseguro, no vale aquello de "sigue el curso del arroyo cuesta abajo y encontrarás quién te ayude".

Y es que acá el suelo se chupa el agua.

Pero de todos modos, si encuentras a alguien, te ayudará.

Y por eso de todos modos es bien bonito.

Y ya.

RRS

* Roberts, N. C., 1989. Baja California Plant Field Guide. Natural History Publishing Co., La Jolla Cal.
Nota: En realidad ya existen otras palmeras introducidas en la península, pero uno las encuentra principalmente en los jardines. La palmera de coco y la de dátil ya se ven en forma silvestre en algunos lugares, pero me parece que las de "jardín" todavía no se han propagado. En mi opinión lo ideal es que no lo hicieran, ya que el hecho de que parezca haber "coexistencia pacífica" entre las más abundantes, no asegura que alguna de las "nuevas" no pudiera ser más "agresiva".