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26/9/08

Chollas


"Chollas" es el nombre que se le da acá a un grupo de plantas que están estrechamente emparentadas con los nopales.

Están presentes, me imagino, en todas las zonas áridas del país. Yo las conocía como "cardos".

De niño las odiaba, ya que tenía la particular habilidad de pisarlas y espinarme. Eso era en el Estado de Hidalgo. No sé si las espinas de las de acá sean más débiles, o yo sea menos menso, el caso es que acá no me ha pasado (la verdad, gana la hipótesis de que son más débiles).

En la actualidad me "caen" bien. Son plantas modestas, poco conspicuas, sin embargo en su forma discreta son un elemento relevante de la flora.

Como ven, la flor es bonita, aunque tengo la impresión de que duran poco. Si hacen grande la foto verán que hay un par de hormigas. Me parece posible que participen en la polinización.

Las tunas son malas de llorar. Poca pulpa y bien amargosas-ácidas. Ya sé, quizás no debí experimentar (me refiero a la foto, no a probarlas), pero es que quería ver como salían esas fotos en que uno "escoge" el color a resaltar. Si hacen grande la foto, las tunas se ven en amarillo. La foto con las hormigas también tiene una tuna.

Pero no se reproducen sólo por semilla. A mí me parece que la reproducción "vegetativa" es mucho más relevante. Como pueden apreciar sus lóbulos se desprenden con facilidad y se le pegan a cualquier animal que pase. En este caso un servidor.

Estas experiencias le permiten a uno tener una inmediata empatía con los toros de lidia. Podría sugerirse que los que combaten la "Feria Taurina" usasen esta herramienta natural con los toreros.

Cuando la cholla muere deja un esqueleto bien atractivo. En la actualidad han empezado a hacer artesanías con ellos. Eso quizás sea un error, como algún día develaré.

Las chollas son más bien chaparras, con pinta de arbusto, pero en ocasiones algunos ejemplares pueden semejar árboles pequeños.

Les digo. Pueden ser de veras bonitas ¿no?

RRS

26/6/08

Don Quijote


Debo confesarles algo. me precio de leer. Me gusta mucho. Necesito hacerlo.

Sin embargo jamás he podido leer "Don Quijote de la Mancha". Falta de tiempo, y de vocabulario. Me da vergüenza.

También me da tristeza, porque alguna vez leí que es un libro que debe leerse, mínimo, tres veces en la vida: de niño, de joven y de adulto. Yo lo leeré de viejo. Ni modo.

Yendo caminando por acá, tres veces me he encontrado con lo que ahora les voy a mostrar.

Todo parece iniciar aquí, en los efectos que tienen tanto los vientos de los ciclones, como el hecho de que la lluvia que traen aparejada ablanda la tierra. Y los pitayos se derrumban.

Ese es, creemos, el inicio aparente de la historia. Como ustedes apreciarán, nada más falso.

Lo que sigue es más alucinante, y se refiere a la aparición del Quijote acá, en tierras tan lejanas de "La Mancha". Vean si no. Confieso que no lo ví, pero dejo sus lanzas, después de haber claudicado ante nuestros molinos de viento.





Nunca he podido verlo, quizás Sancho le advierte de mi llegada. 

No entiendo la razón, aunque no lo crean vuesas mercedes, hay pocos seres más inofensivos que éste, su servidor.

No sabía que fuese tímido, pero siempre que veo sus lanzas, me siento como protegido, porque sé que no anda lejos, y que me ayudaría si lo requiriese.



Sé que no me van a creer, pero el galopar de Rocinante sí lo he escuchado.

RRS