8/11/08

Maquech


En muchos otros capítulos he hablado, en forma directa o indirecta, de insectos que me he encontrado por acá.

Creo que sobre todo en relación con la polinización, aunque también hay un apartado sobre algunas chinches, y creo que nada más.

Pero en esta ocasión es sobre otro insecto, uno que según yo pertenece al grupo de los "Maquech"; en internet me encontré dos notas de divulgación sobre estos insectos (los "Maquech") que, para los interesados, me parece valen la pena (1 y 2). 

Las larvas de este tipo de insectos pasan años y años en el interior de troncos caídos, alimentándose de ellos. Para lograr digerirlos (a los troncos) hacen asociación con bacterias y hongos microscópicos que les ayudan a degradar la celulosa, que es el principal componente de cualquier vegetal. Vale la pena decir que esta es una estrategia de procesamiento de alimento análoga a la que se presenta en las vacas.

Aparentemente los adultos tienen los mismos hábitos alimenticios que sus larvas, es decir, comen madera, aunque agregan hongos macroscópicos a su dieta.

En BCS ni a quién se le ocurra hacer adornos con ellos, como ocurre en Yucatán con sus parientes (por aquello de las dudas, cabe aclarar que no son la misma especie que la de allá, y que en BCS ya no hay ningún grupo indígena nativo que nos pudiera platicar sobre si los usaban o no).

Yo me he encontrado con dos ejemplares, . Se quedan quietos cuando uno llega, pero si también uno se queda quieto, se ponen a la corre y corre. 

Es por eso que algunas de las fotos salen "movidas" ya que, al menos esta especie, camina rápido. Esos insectos me son simpáticos, así que pongo todas sus fotos, buenas y malas, nomás por lo enjundiosos que son.





Yo me imagino, dado que comen madera y hongos, que estos serían como que sus lugares de reunión. 

Vienen siendo sus restaurantes "gourmet", antros y, tal vez, hasta haya servicio de comida rápida o tienditas de alimentos chatarra.

Bien pensado, incluyen más servicios, ya que también son guarderías y, quizás, hasta lugares en donde el amor libre es la cosa más natural del mundo.


A fin de cuentas, se cae en la cuenta de que los humanos somos bien copiones.

RRS
 

5 comentarios:

chilangelina dijo...

Jojojo, los humanos somos bien copiones.
Cada vez que pones fotos de insectos siento que se me empiezan a subir por los brazos; pero esta bien, bien bonita (no que las otras no; esta mas -perrdon, compu sin acentos-).

No me has ido a ver y te extranio; por favor ignora que te he ignorado y dime cosas bonitas en mi blog, si?

Kuruni dijo...

La penúltima foto (del tronco) parece el insecto. Si imaginas que los hongos están en el abdomen.

Que bonito post. Muy educativo. :)

Xerófilo dijo...

Hola a ambas:

Va en orden.

Eileen; qué bueno que te cayó en gracia.
De lo otro, neta, no sabía que tenía que darme por ignorado. Según yo tienes harto trabajo y eso limita tus visitas y comentarios. Por otro lado, no te apures de que no comente. A veces simplemente estamos de acuerdo, en otras alguien más dijo lo que yo pensaba, y así.
Además no sé para que me picas, ya sabes que luego mis comentarios son bien largos. Se me hace que nomás andas queriendo que uno te esté chiqueando, chamaca enfadosa. Ya en serio. Publica algo controvertido y yo le caigo.

Kuruni: Hola y bienvenida. Qué bueno que te gustó. Tienes razón, se aprecia cierto parecido con el insecto, pero yo lo veo como si estuviera panza arriba ¿no?

Saludos.

RRS

Carmen dijo...

Ese insecto parece un tanque blindado, también ahí copiamos su estructura, mira que se ve re-poderoso y aguantador con ese caparazón. La toma de cerca que le haces parece un caballero medival bien protegido. Está linda.
Los maquech que yo como defeña conozco sólo son los de Yucatán, me acuerdo que cuando era niña estaban de modo, me parecían la cosa más aterradora que podían traer las niñas, una vez una niña me trajo uno de allá, y yo lloré desconsoladamente como tres días mirando ese animal, hasta que mi abuela lo regaló. Nunca me habían dado un regalo tan triste, deprimente y aterrador.

P.d.Mi compu chaféo, y parece ser que muchos de mis aparatos electricos tienen problemas, a lo mejor es por el voltaje. Por eso no he pasado a dejar mi huella.
se feliz

Xerófilo dijo...

Hola Carmen:

Tienes razón. La analogía tanque no me gusta mucho. Soy pacifista (al igual que tú), pero la del caballero medieval me es simpática, sobre todo porque, como dije, son bien enjundiosos. E chistoso verlos corretear con algo que parece ser un "propósito" muy claro. Quizás algunos humanos les envidiarían (lo que escribí es muy posible; si olieron algo seguramente van derechito a ello).

Lo de usarlos como adorno, la verdad, yo no lo critico. Es parte de un acervo cultural, y quizás triste para nosotros, pero la leyenda que le da lugar es bonita.

Bien pensado matamos cucarachas, moscas y mosquitos sin signo alguno de arrepentimiento, de la misma forma que queremos exterminar una bola de palomillas que son plaga del maíz o del nopal, por ejemplo.

También, como bien sabes, nos comemos a más de uno. Cosa que en otras culturas se considera repugnante y primitivo.

A mí también me parece triste, y no los compraría, pero me parece una práctica menos cruel de lo que parece.

Creo que se regresa al dilema del "acitrón".

¿Qué tanto debemos explotar y cómo debemos hacerlo? ¿Debemos de plano dejar de hacerlo?

Leo en alguna de las ligas que un maquech puede llegar a costar entre 60 y 200 pesos. Aceptando que el que lo captura no gana eso ¿podemos criticar al campesino maya que lo hace para venderlo?

Se me hace que no.

Pero sí. Yo tampoco lo compraría.

Saludos

RRS